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| En juego con la vida |
| 30 de junio de 2008 |
Por Tatiana Pérez Rivera

Pieza: Al amor de Tomasa se le hecha de menos
Memorias de su
Habana natal y de Puerto Rico se cuelan en la exposición “El vaivén de la
vida”, de Agramonte hijo.
Enrique
Agramonte hijo busca su espacio en el escenario plástico de Miami desde
que hace dos años convirtió la ciudad en su nuevo hogar. Con “El vaivén de
la vida”, que hasta el 31 de julio exhibe en el Regions Bank, logra su
tercera exposición individual en Estados Unidos.
“‘El vaivén de la vida’ trata de cómo la vida juega con el hombre y
viceversa”, dice de entrada el artista cubano que residió en Borinquen por
doce años, “en verdad es como jugar con la suerte de la vida. A veces, por
muy correctas que hagas las cosas o por muy bueno que seas en la vida, esta
juega contigo. El fin es alcanzar el amor”.
En piezas trabajadas en acrílico sobre lienzo o sobre papel fotográfico,
Agramonte hijo busca lograr lo que ha denominado “neoclacisismo y
surrealismo contemporáneo”.
“Hay cosas reales e irreales y en la paleta me acerco a lo barroco y a lo
clásico, a lo que es la pintura de academia. Luego me paseo por ese mundo
surreal contemporáneo que podemos destacarlo en texturas e imágenes”, apunta
el artista sobre la producción ejecutada el pasado año.
Como era de esperarse, el pintor incluye en sus historias a “Tomasa”
personaje que le ha acompañado desde que inició su relación con el lienzo.
“Tomasa era vecina mía en Cuba y aunque en la vida real murió sigue conmigo
en los lienzos”, explica, “la pinto y aparecen vivencias de mi niñez. Ella
era una persona súper amable con los niños del barrio, encantadora, un tipo
de persona que no se ve todos los días. Siempre ha sido parte integral de
mis lienzos”.
Este personaje, así como paisajes o tonos, aparecen de modo consistente en
sus trabajos como secuela del exilio. El artista -que afirma nació en
Guanabacoa, se crió en las playas de Guanabo y residió por dos años en el
Barrio Chino en el corazón de la Habana Vieja- todavía deja ver la Cuba que
aún vive en su corazón.
Y los lugares donde ha vivido irremediablemente se cuelan en su lienzo.
“Sigo atado a Puerto Rico; en mi obra plasmo muchos recuerdos y encuentros
de mi vida allí. Fueron doce años y pinto la Isla como una segunda patria,
como un país escogido donde tuve mis amores y desamores”, indica y a manera
de ejemplo habla de la pieza “Los amores de San Cristóbal”.
“Está basada en el (Fuerte) San Cristóbal de Puerto Rico y asomé un poquito
El Morro. Hice un paisaje en un mundo surrealista, una pareja que se pudo
haber enamorado en el San Cristóbal, una mezcla de lo antiguo y lo moderno.
Los escenarios se mantienen; es la gente y las historias las que cambian,
los que se enamoran y se desenamoran allí para comenzar la lucha de nuevo
hasta caer en ese vaivén de encontrar el amor otra vez”, sostiene.
Tras exponer en la galería Cernuda y en Beaux Gallery, en Coral Gable,
Agramonte hijo planifica exponer en una galería niuyorkina y ya prepara la
producción que allá llevará.
“Voy a sacar todas esas imágenes de los atuendos, los accesorios y los
elementos de La Habana republicana y combinarlos con vivencias de la gente
de los burdeles de la ciudad y su lucha por la supervivencia”, adelanta.
tperez@elnuevodia.com |
posted by bitacoracubana @ 7:52   |
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| Honor a quienes comparten su don |
| 7 de junio de 2008 |
Foto
Pipo Reyes, Primera Hora
Karol Joselyn
Sepúlveda / Primera HoraTrabajan diferentes ramas del arte,
pero todos coinciden en su empeño de
promulgar el desarrollo de las
destrezas que les hacen destacar en
sus diferentes campos.
El escultor
Giovanni Ruiz Agostini, el barítono
Justino Díaz y el mecenas
Guillermo L. Martínez,
reconocidos ayer, martes, junto al
maestro Antonio Martorell y a la
escritora Rosario Ferré, en el
Tributo a las Artes del Club Rotario
de San Juan, enfatizan su deseo
incansable de impulsar los estudios
y la realización de actividades que
entusiasmen a las nuevas
generaciones a continuar su legado.
El patrocinador cultural
Guillermo L. Martínez, quien llegó
proveniente de Cuba en 1961 y
desde entonces se ha destacado como
productor, explica a PRIMERA HORA
que su compromiso con el arte es un
sentimiento genuino y que no debe
relacionarse las numerosas
distinciones que ha recibido.
Ayudar sin esperar
reconocimiento
“El compromiso no tiene que ver
nada con el reconocimiento. Uno no
mide cuánto estoy contribuyendo a
cuánto estoy siendo reconocido. Creo
que son dos cosas independientes. La
mayoría de las personas que hacemos
un compromiso como éste no estamos
esperando un premio”, manifiesta el
empresario.
Añade que es de quienes piensan
que el arte “es lo que hace al
corazón cantar y a la vida correr” y
que aunque no desarrolló ningún
talento –como los demás reconocidos
en el evento del Club Rotario de San
Juan– “podemos decir que estoy en
los bordes del arte, porque desde
joven he estado involucrado en la
promoción de espectáculos,
exhibiciones...”
Comparte que si tuviera la
oportunidad de escoger una de las
ramas para desarrollarse, sin duda,
sería el canto.
“He tenido la dicha y la suerte
de haber conocido a casi todos los
grandes artistas en los últimos 50
años y a todos les he cantado, a ver
si había un pequeño rayo de
esperanza. Me decían: ‘Guillermo,
quédate de productor’. Cuando le
canté a María Callas me dijo: “¿Cómo
te atreves cantarle a la Callas?”,
expresa el puertorriqueño por
adopción.
Justino Díaz, por su parte,
asegura que esta nueva etapa
profesional, alejado de los grandes
escenarios, le resulta plena, pues
le complace impartir sus
conocimientos a los alumnos del
Conservatorio de Música.
“Siempre es un honor hacer lo que
se supone que todo el mundo haga.
Yo, después de haber cantado por 48
años, ahora me dedico a la dirección
de Festival Casals y también enseño
canto en el Conservatorio. Ésa es mi
manera de repagar un poco todas las
bendiciones que Dios me dio y para
legar a la juventud puertorriqueña
algo de mi experiencia”, dice a este
diario en tono pausado.
De la nueva cepa de vocalistas
clásicos, a los que está ayudando a
moldear, comenta no inquietarle cómo
le ven, “sino qué es lo que yo puedo
ofrecerles”.
“Yo espero que sea mucho, porque
está muy bien ser un ejemplo, pero
hay que trabajar bastante y
traducirlo en esfuerzo para que
trascienda”, acota el barítono
boricua, cuyo debut ocurrió en el
Carnegie Hall en Nueva York, cuando
tenía 23 años de edad.
El escultor mayagüezano Ángel
Giovanni Ruiz, por su parte, instó a
la juventud a que se prepare bien si
quiere dedicar su vida al arte.
Un artista completo
En su caso, dice que se percató
desde temprano que había escultores
“con mucha escuela y que no podían
desarrollar personalmente lo que
diseñaban. Yo quería ser un escultor
completo”.
Por esto llegó hasta Los Medanos
College en Pittsburg, California,
donde se especializó en tecnologías
para trabajar metales. También
recibió una acreditación de la
American Welding Society.
“Soy de los escultores que
diseñan y confeccionan su obra. Si
yo sólo la diseñara y la mandara a
construir, habría un vacío fuerte”,
sostiene el artista, quien tiene su
taller de trabajo en Boquerón.
Al evento, conducido por el
doctor Norman Maldonado, presidente
del Club Rotario de San Juan, se
excusó el maestro Antonio Martorell,
quien se encuentra en Boston.
El laureado artista gráfico,
pintor y escritor, envió una carta
dirigida al ex presidente de la
Universidad de Puerto Rico, la que
compartió con la audiencia.
“Espero tener otra oportunidad
para compartir con ustedes tan
gentil distinción. Mientras tanto,
sigo fiel a su recomendación de hace
ya algunos años, cuando recién
doctorado honoris causa me felicitó
añadiendo la salvedad de que, por
favor, no recetara. He seguido al
pie de la letra su sabia advertencia
en vigilancia de la salud de nuestro
pueblo que tanto queremos y me he
limitado a la medicina del arte, ya
que con doctorado o sin él, no estoy
capacitado para ejercer el arte de
la medicina”, se desprende de la
misiva firmada por Toño Martorell y
que hizo reír a los presentes.
Rosario Ferré no asistió al
evento, por razones que no fueron
reveladas. La selección de los
homenajeados estuvo a cargo del
Comité Tributo a las Artes del Club
Rotario de San Juan, compuesto por
Teresita Bagué, Yvette González de
Elías, Richard Marracino y Elizabeth
Parker. Etiquetas: arte, Cuba, Guillermo L. Martínez, Puerto Rico |
posted by bitacoracubana @ 23:31   |
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| Fallece el legendario coronel Ramón Barquín |
| 5 de marzo de 2008 |

Por Wilfredo Cancio Isla / El Nuevo Herald
El
legendario coronel Ramón M. Barquín López, protagonista de una frustrada
conspiración militar que pretendió cambiar los destinos de Cuba en 1956,
falleció en Puerto Rico a los 94 años, víctima de una leucemia fulminante.
Barquín murió en su casa de Guaynabo, en de San Juan, la noche del pasado
lunes, rodeado de sus más cercanos familiares.
El hombre que lo arriesgó todo en el intento de derrocar a Fulgencio Batista
para reinstaurar un orden constitucional en la isla, quedará en la historia
cubana contemporánea como un militar honesto que supo siempre poner el
decoro patriótico y el sentido de la justicia por encima de los intereses
personales.
Pero no se conformó con sus méritos militares. Fue también un pedagogo de
fructífera trayectoria en el exilio, un consejero siempre optimista en el
futuro y un esmerado atleta, que llegó a establecer una marca récord para el
popular maratón de Nueva York en la categoría de mayores de 80 años.
"Siempre defendió la filosofía de que el triunfo era de quien lograra forjar
un carácter fuerte para lidiar con los altibajos de la vida'', recordó
anoche su hijo, el ingeniero Ramón Barquín. "Toda su existencia no fue más
que una lucha tenaz para sobreponerse a los grandes altibajos que le tocó
vivir''.
Nacido en 1914 en un hogar acaudalado de Cienfuegos, antigua provincia de
Las Villas, su familia perdió la fortuna durante la gran depresión económica
de los años 30, y el joven Barquín, que era el cuarto en una familia de ocho
hermanos, se fue a La Habana para incorporarse al ejército tras la caída del
gobierno de Gerardo Machado (1925-1933).
Después de dos años como soldado, ganó una plaza por concurso para la
Escuela de Cadetes de Cuba, de donde se graduó con honores en 1940, y
posteriormente fue seleccionado para estudiar en la Escuela Superior de
Guerra de México.
A su regreso a La Habana, Barquín buscó canalizar sus intereses pedagógicos
a través de una escuela superior cívica para oficiales, que fundó en 1945.
En reconocimiento a su ganado prestigio dentro de las filas castrenses, el
presidente Carlos Prío Socarrás lo nombró agregado militar en Washington y
representante ante la Junta Interamericana de Defensa, en 1950.
Tras el golpe militar del 10 de marzo de 1952, comenzó a conspirar desde
Washington con oficiales cubanos para fraguar un complot contra Batista.
Condecorado con la Medalla de la Legión Americana con grado de comandante,
en 1955, retornó a Cuba un año después para consumar la insurrección militar.
El plan fue conocido como "La Conspiración de los Puros'' y resultó
desarticulado en los primeros días de abril de 1956, luego de la traición de
uno de los principales conjurados, el comandante Enrique Ríos Morejón.
Entre los conspiradores estaba el actual vicepresidente del Consejo de
Ministros y General de Brigada José Ramón Fernández, quien por entonces era
primer teniente en la Escuela de Cadetes de La Habana.
Barquín fue condenado a ocho años en la prisión de Isla de Pinos, pero la
caída del régimen batistiano le permitió quedar en libertad en vísperas del
1ro. de enero de 1959.
Voló ese mismo día a La Habana y se instaló en el campamento militar de
Columbia en horas de la tarde. Allí hizo el traspaso oficial del mando
militar al comandante Camilo Cienfuegos, el 3 de enero de 1959.
"Fidel Castro repetía que quería una república democrática con todos los
derechos. El fue un engaño para nosotros, para el clero, para los americanos,
para todo el mundo. Fidel tuvo el arte de engañar'', contó Barquín en una
reciente entrevista.
Castro llegó a ofrecerle el puesto de secretario de Defensa en el efímero
gobierno de Manuel Urrutia Lleó, pero Barquín prefirió una misión
diplomática especial que lo llevó con su familia a Francia en abril de 1959.
"Fue un luchador muy íntegro que defendió los derechos constitucionales,
enalteció la libertad del pueblo cubano y honró el aparato militar de la
nación'', dijo anoche el ex comandante guerrillero Huber Matos, quien fue
apresado por supuesta traición y sentenciado a 20 años en los días iniciales
de la revolución castrista.
Al conocer del apoyo militar de la Unión Soviética a la isla, Barquín
renunció a su cargo en agosto de 1960 y se radicó en Miami, donde se vinculó
al grupo anticastrista Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), junto a
figuras como Felipe Pazos, Rufo López Fresquet y Raúl Chibás.
"Al fracasar la invasión de Bahía de Cochinos [en 1961], se dio cuenta que
el tema de Cuba la permanencia de Castro en el poder iban para largo y
decidió venir con su familia a Puerto Rico'', expresó su hijo Ramón, quien
formó parte del grupo de expedicionarios de la Brigada 2506 entrenado en
Guatemala.
En Puerto Rico creó una pequeña escuela que en 1963 se convertiría en la
American Military Academy (AMA), una prestigiosa institución educacional que
cuenta actualmente con más de 1,200 estudiantes en los grados de preescolar
a preuniversitario.
"Era un hombre que jamás habló de su pasado heroico'', rememoró anoche Will
Martínez, un empresario cubanoamericano que se graduó en la AMA en 1984. "Lo
recordaré siempre como alguien que trató de hacer el bien y tuvo una
extraordinaria vida en el exilio, dedicado a formar valores entre los
jóvenes cubanos y puertorriqueños''.
También fundó en 1983 el Atlantic College de Puerto Rico, especializada en
administración de negocios, educación y artes gráficas.
Lo sobreviven sus hijos Ramón y Lilia, seis nietos y nueve biznietos. Su
esposa Hilda Cantero había fallecido en el 2004.
Los servicios fúnebres se realizarán hoy, a partir de las 2 p.m., en la
Funeraria Buxeda de San Juan. El jueves habrá una misa en la AMA, en la
sede de Guaynabo, a la 1 p.m.
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Barquín López también es conocido como autor,
conferenciante y atleta que, en su categoría, ha sido el único en traer a
Puerto Rico dos trofeos del Maratón de Nueva York. De hecho, la pista de
Torrimar en Guaynabo, en la que acostumbraba celebrar su cumpleaños
corriendo tantas vueltas como años cumplidos, lleva su nombre desde el año
pasado. En 1991 creó el Instituto de Formación Democrática, que ha
logrado participación de más de 1.4 millones de estudiantes en simulacros
electorales. Asimismo, presidió la Asociación de Educación Privada de
Puerto Rico. También fue diplomático de carrera y embajador. Etiquetas: Cuba, educación, politica, Puerto Rico, Ramón M. Barquín López, universidad |
posted by bitacoracubana @ 22:15   |
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| Cubanos estuvieron presentes en los inicios del béisbol boricua |
| 9 de enero de 2008 |
Associated Press
Ponce, Puerto Rico - Hoy se cumplen 110 años de haberse celebrado el primer
juego de béisbol en Puerto Rico, indicó el historiador de ese deporte Jorge
Colón Delgado, miembro de la Sociedad de Investigadores del Béisbol de América.
El béisbol creció en la isla durante el siglo 20 al punto de llegar a ser
considerado el ''deporte rey'' en Puerto Rico, pero su modalidad profesional fue
decayendo desde principios de la década de 1990 al punto que el año pasado, tras
70 de existencia de la liga, el torneo profesional fue suspendido por la grave
situación económica de los equipos.
El domingo 9 de enero de 1898 se efectuó ese primer partido en un velódromo en
Santurce, un barrio de San Juan, y fue suspendido por lluvia tras tres entradas.
Colón Delgado dijo que su investigación para establecer la fecha original
incluyó la lectura de periódicos de la época y la revisión de todas las fuentes
escritas disponibles sobre el béisbol en la isla.
De acuerdo con su investigación uno de los equipos estaba integrado sólo por
puertorriqueños pero en el otro había un boricua, dos estadounidenses y el resto
eran cubanos.
El domingo 16 de enero de 1898 se celebró el segundo juego de béisbol pero
tampoco concluyó porque tuvo que ser suspendido por lluvia en la cuarta entrada.
''No fue hasta el domingo 30 de enero que se jugaron las nueve entradas
venciendo el equipo Borinquén a Almendares por 9-3'', dijo Colón Delgado.
El lanzador ganador del encuentro fue Amos Iglesias, quien permitió cinco
imparables y como bateador conectó dos hits. El juego duró dos horas y 35
minutos.
Los Azules del Almendares fue uno de los equipos más populares del béisbol
cubano hasta que el gobierno revolucionario erradicó el deporte profesional. En
sus filas militaron peloteros estelares como el jonronero Roberto Ortiz y el
siore Willy Miranda.
Los historiadores consultados por Colón Delgado coinciden en que el béisbol se
jugaba en Puerto Rico desde 1896, pero a manera de diversión y de forma
desorganizada.
Etiquetas: Cuba, deportes, historias, Ponce, Puerto Rico |
posted by bitacoracubana @ 3:09   |
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| Fallece el Enanito Holsum |
| 6 de noviembre de 2007 |
Fallece el Enanito Holsum

6 de noviembre de 2007 / Primera Hora
El recordado Enanito Holsum, Luis
Aguad, falleció esta madrugada de causas naturales en el hogar Nuestra Señora de
la Providencia, en Puerta de Tierra, donde estaba recluido desde hace más de dos
años.
"Su paso a la eternidad fue tranquilo y a través del sueño", informaron a
Primera Hora las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, quienes lo atendían.
Luis Aguad, su nombre de pila, laboró para la compañía Holsum desde 1968, pero
su recordado personaje se dio a querer por varias generaciones mientras formaba
parte del programa “Contra el reloj”, de Joaquín Monserrat “Pacheco”.
"Natural de Cuba, amó a Puerto Rico más que si hubiese nacido aquí. Luis, casado
con su adorada Sergia Mejías, ya fallecida, no tuvo hijos, pero amó a los niños
sobre todas las cosas. Muchos hoy, ya adultos, lo recordarán siempre. Pedimos a
todos sus oraciones por su alma noble y generosa", se desprende de la misiva
enviada por la compañía de panes y dulces, que se ha hecho cargo de todos los
servicios funerarios.
Se esperaba que sus restos fueran expuestos desde esta noche en la Funeraria
Puerto Rico Memorial en Santurce. El sepelio se realizaría el jueves a la 1:00
de la tarde en el cementerio Porta Coeli en Bayamón.
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posted by bitacoracubana @ 20:02   |
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| Libro "La galera de la muerte" por Javier Arzuaga |
| 4 de noviembre de 2007 |
| “Doy gracias a DIOS por haber estado ahí”
Desde la fragilidad de la fe que una vez le hizo prometer la vida eterna a quienes iban a morir en el paredón, don Javier Arzuaga exorciza su pesadilla en el libro “La galera de la muerte"
Wanda Liz Vega Por Mario Alegre Barrios / malegre@elnuevodia.com
La muerte nace con la vida,/ crece, madura, camina/ cogida de su mano./ El día en que la vida se detiene,/ incapaz de seguir andando,/ la muerte le cierra los ojos,/ le toma en sus brazos/ y la lleva consigo/ nadie sabe a dónde. Javier Arzuaga El condenado se desplomó sin morir frente al paredón. De cara al cielo, pensó en su buena mala suerte: ninguno de los tiros había sido definitivo. Desde la entraña, un murmullo ronco se abrió paso entre la sangre que comenzaba a ahogarlo, para llamar al cura que le acababa de asegurar que al otro lado lo esperaba la vida eterna. El padre Javier Arzuaga se acercó al moribundo y casi ordenó al capitán del pelotón que acabase con la agonía y le diera al infeliz el tiro de gracia. El disparo retumbó contra los muros sin tocar al hombre, que seguía llamando al padre.
El sacerdote abogó entonces para que lo llevaran al hospital. Después de todo ya se había cumplido la pena de fusilamiento, razonamiento que el capitán rechazó de plano. “Fue condenado a muerte y debe morir aquí y ahora”, sentenció. Otro tiro de gracia, otra bala perdida. “Padre, padre...” seguía implorando el casi cadáver. Con una rabia que aún lo estremece casi cincuenta años después, el cura tomó al militar por la muñeca, acercó el arma a dos pulgadas de la cabeza del fusilado y le ordenó: “¡Dispara ya, coño!”. El cuerpo dejó el mundo de los vivos con un estremecimiento. Casi sin aliento, con las manos temblorosas, el padre le hizo la señal de la cruz sobre la frente perforada. “Descansa en paz”, musitó.
Este episodio ocurrió en algún momento entre enero y mayo de 1959 en el campamento militar La Cabaña, enclavado en el barrio habanero de Casa Blanca, donde el entonces padre Arzuaga era párroco desde 1952. Ese fusilado fue uno de los 55 condenados a muerte por el régimen de Fidel Castro que él -como capellán de la prisión de ese campamento- acompañó al paredón, con la misión de asegurarles el paraíso como consuelo anclado a una fe que él mismo ya no sentía como propia. Al cabo de poco menos de medio siglo, para don Javier Arzuaga -quien se acerca a los 80- el sacerdocio ya es sólo el recuerdo referencial de aquellos días infernales en los que, de tanto ver la muerte, acabó por comprender lo que significa caminar desde la sinrazón hacia esa otra orilla. Muere un poco con cada hombre/ que muere en el paredón/ mi fe en el hombre, escribe don Javier en uno de los poemas que hilvanan los capítulos de Cuba, 1959, La galera de la muerte, libro que recoge de una manera intensa, visceral -y también estupendamente escrita- la crónica de esos meses en los que no sólo vivió la indescriptible agonía de aquellos que habrían de tener en el paredón su última estación, sino también la conciencia no menos devastadora de que la fe que lo había llevado al sacerdocio se escapaba de su alma como arena entre las manos. El libro será presentado este miércoles -a partir de las 7 de la noche- en la sucursal de Río Piedras de la librería La Tertulia, ritual que estará a cargo del escritor y profesor Andrés Candelario, autor del prólogo de la obra publicada por la editorial Cartas de Cuba. “Como un payaso”
Conversa con voz pausada en la que por momentos emerge la textura de sacerdote que fue este vasco que desde 1969 hizo de Puerto Rico su hogar, voto que refrendó con una esposa y tres hijos boricuas. Mucho tardó don Javier en dar hogar de tinta y papel a aquel episodio trágico de su vida, debido, entre otras cosas a que -asegura- no deseaba ser protagonista de la tragedia de aquellos hombres... y también porque llevaba en el alma el lastre de su propio divorcio de la fe. “Una cosa era pensar en eso y conversarlo con mis familiares y mis amigos más cercanos, y otro muy distinta hacer un libro con eso”, apunta. “Fue terrible... estaba ahí para dar esperanza y yo no la tenía... debía darla a esos hombres y mis palabras eran sólo aire”.
Sin embargo, don Javier acepta que nunca perdió del todo la fe, pero que las fórmulas han cambiado mucho, porque una cosa es la presencia de Dios en la vida y otra los esquemas de la religión. “Me enfrento a Dios como a un misterio que no sé explicar con palabras”, murmura. “Creo porque creo que debe haber algo que explique tanta maravilla en el mundo... y también tanta crueldad y la manera como esos dos polos pueden convivir”. De vuelta al libro, don Javier -quien asegura que no cree en el cielo ni en el infierno- evoca por enésima ocasión aquellas jornadas cerca del Foso de los Laureles, cuando cerraba los ojos mientras prometía a los condenados la vida eterna inmerso en la paradoja de no creer un ápice en eso, con el alma desgarrada al sostener la mano de un ser que al minuto siguiente moriría con una bala en medio del corazón o de la frente. “Durante mucho tiempo no quise escribir de esto... ¿por qué habría de querer hacerlo?”, pregunta retórico con voz apagada, como sí hablase consigo mismo. “Me sentía como un payaso, como un degenerado... en fin, como un farsante, ayudando a bien morir a esos hombres, que no con mentiras, pero sí con palabras en las que yo no creía”.
Con Javier o sin él, lo que sucedió en La Cabaña entre enero y mayo de 1959 igual hubiese ocurrido. Así las cosas, la pregunta final: -¿Hubiese preferido no haber vivido ese episodio... hubiese preferido no haber estado ahí?
Silencio.... un largo silencio. Por unos momentos que parecen eternos, don Javier regresa a aquellos días. Vuelve a prometer la gloria a los que van a morir, sostiene nuevamente aquellas manos, mira una vez más aquellos ojos... repite la orden a aquel capitán: “¡Dispara ya, coño!”.
-A pesar de todo... doy gracias a Dios por haber estado ahí -murmura con la mirada brillante y el inicio de una sonrisa que no acaba de hacerse presente. Debe ser cierto... aquellos condenados le darían sin duda la razón.. Etiquetas: Cuba, disidentes, historias, Javier Arzuaga, literatura, politica, presos politicos, Puerto Rico |
posted by bitacoracubana @ 17:30   |
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